¿Exagerado? En absoluto. Cuando permanecemos más de 30 minutos con hipo empezamos a estresarnos y a sentirnos cansados por ese movimiento involuntario del diafragma.
En ocasiones nuestra epiglotis realiza tanto ruido que nos avergonzamos. Y en ocasiones es motivo de carcajadas.
Sin embargo para Charles Osborne se convirtió en un compañero durante toda su vida.
Nació en 1894 en Iowa, Estados Unidos. Un día, a los 28 años de edad, mientras observaba la matanza de un cerdo a Osborne le entró hipo y no pararía hasta pasados 68 años. Al principio si hipo tenía una frecuencia de 40 veces por minuto, reduciéndose año tras año hasta erradicarse por completo el 1 de Mayo de 1991.
A pesar de ser un efecto tan molesto, Charles Osborne se casó dos veces y llevó una vida normal y corriente, bueno, dentro de lo normal ya que se estima que hipó 430 millones de veces durante los 68 años que le duró.